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Este fin de semana, Esther Matas Claver Psicología y Anjana (con la ayuda de Eira Psicoterapia) se han unido para inaugurar el primer curso de una serie de monográficos que queremos poner en marcha. Han sido muchos momentos de incertidumbre y de miedos, también de alegrías y de motivación, hasta que finalmente salió: “Conciencia Emocional y Psicoterapia”.

La pregunta era ¿por qué empezar por aquí? ¿Por qué este el primero? Sencillamente porque creemos que en la actualidad se esta hablando mucho sobre la inteligencia emocional, esta de moda la educación emocional, el contactar con las emociones de una u otra manera…pero la realidad es que existe mucha confusión entorno al tema. Por un lado, está de moda todo lo relacionado con las emociones, pero por el otro, la educación que hemos recibido ha dado una preponderancia a lo cognitivo, a lo racional, enseñándonos a desconfiar de determinadas emociones, de determinadas señales de nuestro cuerpo.

La mayoría de nosotros ni si quiera sabemos en qué consiste el concepto de conciencia emocional o cómo se hace eso de conectar con el cuerpo, con las emociones. Ya ni hablamos de cuándo queremos hacerlo con nuestros hijos o con nuestros alumnos o con nuestros clientes. De ahí la importancia de crear una base, un lenguaje común sobre el que todos podamos hablar para entendernos.

Otro de los objetivos del curso era que fuera experiencial, ya que aprendemos de lo que vivimos más de lo que leemosIMG_4644 o nos cuentan. Además, las emociones se encuentran en el cuerpo, donde esta el 80% de la información. ¿Cómo íbamos a aprender entonces a contactar con ellas, a sentir nuestro cuerpo? Por otro lado, ¿cómo vamos a vivir sólo con el 20% de la información?

Si podemos sentir nuestro cuerpo y aprender a detectar y a conectar con esas emociones, con esa información, podremos decidir de manera consciente cómo expresarlas. Y si puedo hacerme cargo de mis emociones, puedo ayudar al otro a hacerse cargo de las suyas, a acompañarle en el camino, no a hacerlo por él. Aquí entra otro gran tema del fin de semana, el respeto y la aceptación incondicional, hacia uno mismo y hacia a los demás.

Todo ello, sin olvidar la importancia de parar, de la pausa, ya que sin pausa no hay espacio para poderse escuchar y escuchar a los demás. Necesitamos tiempo para estar con nosotros mismos y escucharnos, darnos cuenta de qué sentimos y en qué parte del cuerpo lo sentimos, para después, poder acogerlo y aprender a leer la información que nos da el cuerpo. Solo así, podemos acceder al bienestar que tanto ansiamos y buscamos.

Muchas gracias a todos los que nos pudisteis acompañar en esos días y gracias también a los que no pudisteis venir pero nos apoyasteis desde la lejanía. En breve, más y mejor.