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Este fin de semana ha llegado a mis manos la película de Disney “El viaje de Arlo”, no sé si la habéis visto pero la verdad es que no tiene desperdicio. La película cuenta la historia de un dinosaurio llamado Arlo que es el pequeño (en tamaño, no se sabe si de edad) de tres hermanos y tiene algo que le caracteriza y le diferencia de sus hermanos, es muy muy miedoso. Tiene miedo hasta de ir a echarle de comer a las gallinas, que es la tarea que tiene que hacer en la granja.

El padre de Arlo, muy comprensivo, se decide a ayudar a Arlo a atravesar su miedo, pero se ven envueltos en el-viaje-de-arlouna gran tormenta y fallece. Como consecuencia, Arlo se pierde y emprende el gran camino de vuelta a casa.

Este camino de vuelta a casa esta lleno de aventuras y de enseñanzas, y por supuesto también de nuevos amigos, como por ejemplo “Spot”, un humano que se convierte en su mascota y que ha vivido la mayor parte de su vida solo en la naturaleza.

En una de estas aventuras tropiezan con tres Tiranosaurios Rex: Butch, Ramsey y Nash. Los tres tiranosaurios, Arlo y Spot comparten una noche de confidencias alrededor de una hoguera, donde cada uno va contando la historia de sus cicatrices. Arlo, asombrado les dice que son muy valientes porque no tienen miedo y Butch rápidamente responde que el miedo es como la naturaleza, siempre esta ahí, es natural tener miedo y además hace hincapié en que es el miedo el que nos ayuda a protegernos de aquello que puede hacernos daño. Como dice Bucth, lo importante es aprender a atravesar los miedos, no dejar de tenerlos, porque si no, nos quedaríamos sin una herramienta fundamental para la vida.

El mensaje no es nuevo, pero me ha encantado la forma de transmitirlo a los más pequeños y a los más mayores. Además, los dibujos son tiernísimos. Nos pasamos el día, como adultos, diciéndoles que no tengan miedo, que hay que ser valientes. Después, cuando se atreven a hacer algo peligroso, se caen y se hacen daño, les soltamos “si es que eres un imprudente” ¿Qué estamos haciendo? La prudencia viene de la emoción básica del miedo y de aprender las consecuencias de nuestros actos. ¿Por qué no mejor les acompañamos en sus miedos, en hacer aquellas cosas que les generan un poco de angustia? A lo mejor, si lo hacen con nosotros, se atreven y aprenden cómo hacerlo y cuidándose.

Si no la habéis visto, os la recomiendo 😉