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El mes de septiembre no sólo se caracteriza por la vuelta al trabajo, sino también porque la mayoría de los niños y adolescentes empiezan también el nuevo curso escolar. De hecho, los centros comerciales nos lo llevan recordando casi casi desde el mes de Junio. Y yo me pregunto ¿Por qué empezar el cole tiene que ser aburrido? ¿Por qué cuando los adultos hablamos con los niños y niñas sobre este tema parece que los estamos intentando convencer de que no es tan malo estudiar? ¿Qué mensajes les estamos transmitiendo?

El otro día, una adolescente se sorprendía a sí misma contándome que se había dado cuenta empieza-el-coleque le gustaba estudiar, que le interesaba aprender más sobre asignaturas como Historia y Economía y que se sentía orgullosa cuando era capaz de hablar en ingles mejor que antes. No os hablo de la típica adolescente estudiosa, sino de una adolescente a la que le encanta el rap, jugar al fútbol y salir de fiesta. Todo ello me hizo reflexionar sobre el tono que utilizamos cuando hablamos con los niños sobre el colegio, la tareas, las responsabilidades…y los mensajes que les estamos lanzando.

De manera sutil y sin darnos cuenta, cuando hablamos con ellos del colegio utilizamos un tono de fastidio, como si ser responsable fuera algo negativo y el hecho de aprender una obligación. Eso sí, luego les exigimos que sean responsables desde que tienen 4 años y que se sientan orgullosos de ello, pero ¿cómo?

Nosotros, los adultos cercanos a los niños, somos los que les presentamos el mundo, los que les contamos cómo son las cosas y cómo se hacen. Y en esta responsabilidad que tenemos, como sociedad, se nos ha olvidado que el placer de aprender es algo natural, innato, que todos disfrutamos cuando nos hablan o vemos un documental sobre algo que nos interesa, sobre todo, los niños. Se nos ha olvidado que el aprender a ser responsable es un proceso, que empieza en casa y con pequeñas cosas (poniendo la mesa, recogiendo los juguetes, vistiéndonos solos…), para que después podamos hacernos cargo de la agenda y de los deberes.

Así que…¿qué tal si probamos a cambiar el tono y los mensajes que les damos? ¿qué tal si les presentamos el cole como un sitio agradable, donde poder aprender con los profesores y los compañeros, un sitio donde hacer amigos y aprender juegos nuevos, donde compartir, donde disfrutar? ¿Qué tal si empezamos a preguntar “qué ha sido lo mejor del día” en vez de “qué deberes traes hoy”? ¿Qué tal si nos interesamos por las cosas que a ellos y ellas les encantan para disfrutar juntos de ellas, ir a museos, hacer excursiones o ver pelis?

¿Qué tal si nos lo aplicamos también a nosotros mismos?

¡Buen inicio de semana a todos y todas! (en especial a los que volvéis al trabajo y empezáis el nuevo curso)